Vivirlo, probarlo y sentirlo
El concepto es simple y efectivo: entrar, conocer y experimentar los productos y la marca; de esto se trata el Marketing Vivencial. Los antecedentes de estas estrategias tienen inicio con las degustaciones de productos alimenticios. Los consumidores de un supermercado pueden probar el producto, y luego comprarlos si desean, sin la necesidad que nadie más intermedie en la compra, solamente la persona y el producto.
Pero el Marketing vivencia no solo se queda en tratar de vender un producto, sino en muchos casos vender una imagen, o mejor dicho hacer sentir una marca. Seguramente ustedes recordaran el "Hotel Gancia" en Las Leñas, su propuesta fue hacer que los huéspedes del “hotel” experimenten Gancia no solo como el producto sino más bien la marca, el estilo de vida. Para esto se basaron en generar durante la estadía distintas actividades exclusivas como ski fuera de pista, trineos con perros, paseos en motos de nieves, etc. En cuanto a la marca, luego de cada actividad había distintas alternativas donde se podía probar el producto, además cada habitación contaba con su propia barra. Asimismo, la comida gourmet, la decoración, entre otras cosas que llevaban a generar ese sentimiento de exclusividad.
Tiempo atrás la categoría de aperitivos estaba deslucida, Gancia sabía que necesitaba renovar su imagen hacia un público más joven, como también abarcar otros sectores sin ser solamente un aperitivo. Gracias a esto logró establecerse como segunda en menciones entre las bebidas alcohólicas, después de las cervezas.
El Marketing Vivencial no se trata de campañas provocadoras sino de crear experiencias distintas basadas en el amplio conocimiento de nuestros clientes, de manera de definir la personalidad de nuestra marca, producto y campaña. Nuestra misión es ser lo suficientemente eficaces en el desarrollo de todos los conceptos y variables para que esta vivencia pueda ser percibida tal la como la planteamos.

